Ante todo: mucha calma. Diez consejos para afrontar tus miedos y disfrutar de tus clases.

Yo-tambien-muerdo-lapices-cuando-estoy-nerviosoEsta semana, en no sé qué programa – en el Telediario, creo- salió una noticia que me llamó mucho la atención. Se refería a Pastora Soler. Por lo visto, la cantante se desplomó en pleno escenario después de una de sus canciones en un concierto en Málaga. No era la primera vez que le pasaba. En su cuenta de facebook, en un desgarrador mensaje ha reconocido que padece “miedo escénico” y que pone un punto y aparte a su carrera musical .

Ya no me quedan fuerzas para seguir (…) Hoy os anuncio mi decisión de dejar mi actividad profesional hasta volver a recuperar la confianza en mí.” ¡Ostras! Me imagino lo duro que ha tenido que ser para esta muchacha reconocer esto. Ponte un momento en su pellejo. Imagina  que tienes que dejar la profesión que amas, porque no eres capaz de dominar tus miedos. Debe ser horrible.

Luego leyendo un poco esta noticia en diferentes medios he podido saber que no es un caso aislado. Según el diario el mundo, otros artistas como Adele, Salma Hayeck, Scarlett Johanson, Alejandro Sanz o Robbie Williams también lo han sufrido. La buena noticia es que tiene remedio, ya que todos estos artistas siguen con sus respectivas carreras.

No voy a invertir ni media cuartilla en describir los miedos, ni la función que cumplen en el ser humano, ni la diferencia entre un miedo y una fobia. Tampoco voy a hablar de estrategias para superarlos. Ni de emociones, ni de PNL,  ni de nada de eso. Sinceramente no me siento capacitado. ¡vamos que no tengo ni idea!. Repetiría como un lorito cuatro datos que hubiese leído por ahí y no aportaría ningún valor.

Lo que le ha pasado a esta chica, me ha recordado varios momentos en los que yo me he sentido de un modo parecido, salvando las diferencias y con muchísimo respeto. Yo, por suerte nunca he tenido que irme en medio de una clase o dejar un curso colgado a medias porque no me sentía capaz de terminarlo, aunque conozco a un par de personas que si les ha pasado, y  las pasaron canutas. Por suerte, también se siguen dedicando a la educación.

Tener miedo a ponerte delante de un grupo es algo natural y normal. Todo el mundo, que nos dedicamos a la enseñanza o a la formación, nos ponemos nerviosos cuando tenemos que dar una sesión a un grupo de gente. Por muy trabajado que lleves el tema, siempre te queda la  incertidumbre o algo que no te termina de cerrar y que a veces, hace que te asalten dudas sobre tu competencia.

A mí me ha pasado muchas veces, y todavía me sucede. Recuerdo, hace cuatro o cinco años, que me llamaron para  dar una sesión sobre gestión de conflictos para la organización donde trabajaba. Venía gente de toda España y tenía por delante 7 horas de sesión. Aunque me la había preparado muchísimo estaba cagadito de miedo. Los dos días anteriores a la sesión no dormí nada, sólo pensaba en que me iba a salir mal. La tensión se me disparó, tuve desajustes intestinales, cambié la sesión dos o tres veces porque no me sentía seguro, incluso estuve a punto de inventar una excusa ese mismo día para no hacerla. Finalmente,  le eché valor y no quedó tan mal. Hoy lo recuerdo con algo de lástima porque no disfruté nada aunque aprendí muchas de las cosas que te voy a hablar  ahora.

Diez consejos para afrontar tus miedos y disfrutar de tus clases:

1.- Los nervios sólo los notas tú. Aunque no me creas es así. El otro día en un curso en LCE sobre comunicación en ONG’s tuve la oportunidad de comprobarlo. La profe (Natalia G. del Pozuelo, bloguera y autora de varios libros) nos propuso un ejercicio dónde teníamos que prepararnos una exposición de 5 minutos sobre el sitio dónde trabajábamos. Al evaluar la técnica, todos confesamos que durante nuestra exposición estábamos, literalmente, cagados de miedo. Te puedo asegurar que en ningún caso se notó. Sólo lo percibíamos nosotros.

Además si se nota que estás nervioso/a ¿qué es lo peor que te puede pasar?. La gente se va a poner en tu pellejo. Un grupo de aprendizaje no es el Tribunal de la Santa Inquisición. La gente no está ahí para juzgarte a ti, sino para aprender contigo. Cómo nos dice Natalia en su libro libérate del miedo a hablar en público “ si se te notan los nervios, los demás lo van a comprender y se van a sentir identificados contigo y, por tanto, más cerca de ti”. Volveremos sobre esto más adelante.

2.- Cambia el foco,  no eres el centro de atención. En tus cursos los verdaderos protagonistas son los/as participantes. Ponte en su piel. Pregúntate, ¿Porqué están allí?, ¿para qué han venido?, ¿Qué esperan aprender? ¿Para qué les va a ser útil?. Estas preguntas te harán focalizarte en los aspectos técnicos, metodológicos y grupales de la sesión y no prestarás atención a tus nervios. Invertirás tu tiempo en preparar una buena sesión y no en alimentar una ansiedad del todo ineficaz.

Céntrate en garantizar aprendizajes  y no pienses tanto en ti. Potencia que el grupo construya su propio conocimiento. Experimenta con metodologías basadas en la comunicación, la interacción y el diálogo.  Alterna momentos de trabajo grupal con exposición teórica. Esto le devolverá el protagonismo al grupo y te lo restará a ti. Te dará tiempo a relajarte, a respirar,  y a tomarle el pulso a la sesión, evaluando rápidamente el momento del grupo y reorientar la sesión hacia el objetivo final.

3.-Una sesión de formación no es una conferencia. No eres un ponente (¡Que poco me gusta que me llamen ponente!… ¡Me pone malo!), no tienes necesidad de aprenderte la sesión de memoria, como si estuvieras recitando un poema. Eres un formador, un profe, si quieres (que tampoco me gusta ¡pero bueno!), pero nunca eres un ponente. Un ponente, expone y un formador, fundamentalmente, escucha. Un ponente te da claves para resolver una cuestión, un formador, además de eso, hace que te surjan dudas y nuevas preguntas.

4.- Sé honesto. Habla de lo que realmente sepas. Todos los que nos dedicamos a la formación, al principio, hemos sido un poco hombres/mujeres orquesta. Nos hemos creído que, porque conocíamos la técnica, podíamos dar sesiones de casi todo. En mi opinión eso que al principio es normal –y yo diría que hasta necesario- si no lo corriges a la larga, te puede pasar factura. Puedes sentir que no controlas lo suficientemente bien ningún tema y siempre pensarás que el grupo te puede pillar en un renuncio.

A medida que vayas ganando experiencia, yo te recomendaría que fueras especializándote en dos o tres temas -como mucho- que realmente te molen y de los que controles. Cuanto más especializado estés en un tema, cuanto más te apasione, cuanto más te interese, más seguro te sentirás al hablar de él frente a un grupo.

Pese a todo, es imposible que estés actualizado al máximo. Si tienes poco tiempo para preparar tu sesión, no inviertas un tiempo excesivo en buscar la última documentación sobre el tema. Tendrías que acoplarlo a lo que ya sabes y reestructurarlo todo. A no ser que tengas mucha experiencia, seas capaz de integrarlo en tu diseño de sesión y seas muy hábil en el trabajo con grupos, te llevará un tiempo excesivo que te quitarás de preparar el taller.

Se trata de que seas lo suficientemente bueno para que los/as participantes aprendan. Si pretendes ser perfecto, aumentarás tu ansiedad, querrás abarcar demasiado y correrás el riesgo de llegar al día de la sesión sin un producto definido.  Plantearse que uno debe saberlo todo genera muchísimos nervios. Si no tienes muchas tablas y no te llevas bien con la incertidumbre, es mejor que no abras un melón que luego no puedas cerrar. Lo mejor es enemigo de lo bueno.

5.- Se original.  No intentes imitar a nadie, por muy buen formador/a que sea. Esa técnica  genial, vistosa, divertida e interesante que viste una vez a un formador/a en un curso, seguramente ha sido perfeccionada durante años y se ajusta a las competencias y características de esa persona. Si tú la intentas imitar, casi seguro que  se va a parecer lo mismo que un huevo a una castaña. Y eso frustra un montón. Te lo digo por experiencia.

Busca tu esencia, se fiel a tus valores, identifica tus competencias y tus fortalezas y no prestes tanta atención a tus debilidades.  Busca técnicas que las potencien. Te sentirás más seguro y reducirás muchísimo tus miedos. Ahora estás a pocas horas de tu sesión y tienes que sacar lo mejor de ti. Póntelo fácil.

6.-  Ve al grano, no te vayas por las ramas. Cuánto más amplio sea el tema, más importante es que seamos conscientes de que no podemos dominarlo todo. Habla desde tu punto de vista y trata de acotar el tema.  No lo abordes de manera demasiado exhaustiva. Piensa en los participantes y elige, de entre toda la información, la más pertinente. En formación, menos es más.

7.- Empieza tu sesión con energía, con entusiasmo, aunque te estés muriendo de miedo, te aseguro que no se nota. Utiliza el humor como recurso, la risa relaja un montón. El otro día leía que  son 12 músculos los que usamos al sonreír, uno más que para fruncir el ceño. Así que sonríe ;-), los participantes empatizarán mejor contigo y se creará un ambiente más relajado.

8.- Estructura bien la sesión.  Hazte un buen esquema de sesión prestando mucha atención a los tiempos, las técnicas, los objetivos y  los materiales que necesitas.  Tenla siempre a mano y consúltala sin problemas siempre que lo necesites. Si no tienes plantilla, mándame un mail y  te paso la que utilizo yo. Para mí es un auténtico salvavidas.

De igual modo, hazte una lista de control con todo lo que tienes que hacer y preparar antes y durante la sesión, así como lo que necesitas que te preparen los coordinadores u organizadores del curso : fotocopias, retroproyector, ordenador, rotuladores, papel continuo… Ve tachando los ítems a medida que los vayas cumpliendo, así no se te pasará nada por alto. A mi me da un resultado fantástico .

9.- Cuidadín con las TIC. Las herramientas tecnológicas molan un montón pero hay que saber utilizarlas y encajarlas dentro de tu diseño de sesión. Las mejores sesiones de formación a las que he asistido,  las impartía un tipo sentado en una silla con el único apoyo de una octavilla con cuatro notas escritas a boli. Alguno que me está leyendo sabe de quién hablo ;-). Te puedo asegurar que eran simplemente geniales.  No es necesario que utilices herramientas tecnológicas si no sabes usarlas o no te sientes cómodo con ellas. No las necesitas, de verdad. La mejor herramienta que tienes y  la única que no te va a fallar es tu cerebro.

Los ordenadores se cuelgan, a los proyectores se les funden las bombillas, los archivos se borran y los discos duros como se te caigan… ¡adios muy buenas!. Lleva siempre un plan B, alguna técnica alternativa que consiga el mismo objetivo con otros recursos, de este modo es muy difícil que te quedes colgado/a. Aunque cosas más raras se han visto.

10.- Disfruta y aprende. Ponerte delante de un grupo es una magnífica oportunidad de aprendizaje sobre tu desempeño profesional. Siempre te aporta un punto de vista nuevo. Puedes hacerte un registro de tus competencias como formador/a. Utiliza la experiencia, tus impresiones y las evaluaciones de los participantes para analizar tus competencias pedagógicas, tus habilidades comunicativas y didácticas. También para darte cuenta de tus fortalezas y trabajar más tus debilidades. Este es un documento muy valioso que sólo se puede enriquecer a través de la experiencia.

Espero que estos 10 consejillos te sirvan, pero pese a todo, asume que la vas a cagar más de una vez (Si quieres te lo miro… ¡pero vamos!… casi seguro que sí 😉 ). Los errores ocurren y son naturales y necesarios. Es la única manera que tenemos de aprender. Que una sesión te salga mal, no quiere decir que seas un mal formador/a o que no sirvas para esto… Simplemente significa que eres un ser humano y que estás aprendiendo.

 

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Víctor Manuel Blanco Gijón

Víctor Manuel Blanco Gijón

Diseño de Estrategias Educativas at eduhackers.org
Aprendiz de bloguero y apasionado de la educación. Mi misión es diseñar experiencias para que la gente aprenda lo que quiera aprender. Me encanta investigar sobre tecnologías vinculadas a nuevas formas de aprender y enseñar. Siempre en "fase Beta", disfruto experimentando. El "fracaso" no está en mi diccionario y contemplo mis errores como oportunidades de aprendizaje ;-)
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Ante todo: mucha calma. Diez recomendaciones para afrontar tus miedos y disfrutar de tus clases. by Víctor Manuel Blanco Gijón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 Internacional


  • lauri

    Súper útil!! buen trabajo!

    • http://www.eduhackers.org/ Víctor M. Blanco

      Lauri, me alegro que te haya resultado útil, esa era la intención ;-). Un fuerte abrazo y nos seguimos leyendo.